Este es uno de esos placeres indescriptibles que me ha regalado la vida. Ser la primera mujer a quien se le entrega la gran responsabilidad de dirigir el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, no solo ha sido un reto sino una oportunidad cargada de razones, motivos, emociones y compromisos. Sin duda, se trata de ¡un honor que engrandece el alma! Pero tener el privilegio de entregar los resultados de una administración que se propuso metas altas y las superó, para cerrar diciendo que NOS FORTALECIMOS…¡Eso, no tiene precio!
